Mito histórico · editorial_review · v0.1 · consenso: mayoritario
¿Quién escribió los evangelios?
Los cuatro evangelios son textos anónimos: ninguno da el nombre de su autor. Los nombres —Mateo, Marcos, Lucas, Juan— son títulos añadidos, firmemente atestiguados desde alrededor del año 180 y que una posición minoritaria remonta a ca. 125. Lo que sí se puede reconstruir del propio texto (lengua, estilo, fuentes usadas) dibuja autores que escriben en griego, para comunidades de habla griega, entre el 65 y el 110, apoyándose unos en otros y en tradición previa.
Lo que se dice
En la catequesis y en la divulgación popular se presenta a los evangelistas como cuatro personas concretas y conocidas: Mateo, el apóstol y antiguo recaudador de impuestos; Marcos, secretario e intérprete de Pedro; Lucas, médico y compañero de viaje de Pablo; y Juan, “el discípulo a quien Jesús amaba”. Se da por hecho, además, que esos nombres figuran en los evangelios, como una firma.
Respuesta corta
Los cuatro evangelios canónicos son anónimos: ninguno indica en su texto el nombre de quien lo escribió. Los nombres que usamos son títulos añadidos —“evangelio según Mateo”, “según Marcos”…—, atestiguados con claridad desde Ireneo de Lyon hacia el año 180, y que una posición minoritaria pero seria remonta a alrededor del 125. Lo que sí puede reconstruirse a partir del propio texto —la lengua en que está escrito, el estilo, las fuentes que utiliza— apunta a autores que escriben en griego, para comunidades de habla griega, entre el 65 y el 110, apoyándose unos en otros y en tradición oral y escrita previa. No a cuatro testigos independientes redactando su recuerdo. (Sobre si detrás hay o no testimonio ocular, ver el artículo ¿Los evangelios fueron escritos por testigos oculares?.)
“Según”, no “por”
La forma griega del título es εὐαγγέλιον κατὰ Μᾶρκον, euangélion katà Márkon: “evangelio según Marcos”. La preposición κατά no es la que se usa para la autoría (que sería un genitivo simple, “de Marcos”), sino la que expresa “conforme a la versión de”. La propia fórmula del título reconoce que el evangelio es uno y las versiones son cuatro: no dice que Marcos sea el autor, dice que esta es la forma del único evangelio tal como la transmite la tradición asociada a su nombre.
Dentro del texto, ninguno de los cuatro se nombra:
- Marcos y Mateo narran siempre en tercera persona, sin un solo “yo” que se identifique.
- Lucas se dirige a un tal Teófilo (Lucas 1:3) pero no dice quién es él.
- Juan atribuye su contenido al testimonio del “discípulo amado”, que nunca se nombra, y se cierra con una nota escrita en tercera persona y en plural: “Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y las escribió, y sabemos que su testimonio es verdadero” (Juan 21:24). Ese “sabemos” es de quien edita y publica el texto, hablando sobre el testigo, no del testigo mismo.
Cuándo aparecen los nombres
- Los manuscritos más antiguos que conservan el título completo —los papiros P66 y P75, de alrededor del año 200— ya lo llevan en la forma “según…”.
- Los fragmentos anteriores (como P52, ca. 125–175) son demasiado pequeños para saber si tenían título.
- Ireneo de Lyon (Adversus Haereses 3.1.1, ca. 180) da por conocidas y fijas las cuatro atribuciones, y construye sobre ellas todo un argumento teológico (“cuatro evangelios como cuatro puntos cardinales”).
El desacuerdo académico es sobre el tramo anterior a esa fecha:
- Martin Hengel defendió que los títulos se pusieron pronto —hacia el 100–125—, en cuanto una comunidad tuvo más de un evangelio y necesitó distinguirlos al leerlos en voz alta en la asamblea. El hecho de que la atribución sea la misma en todo el mundo cristiano, sin variantes regionales, apoyaría un origen antiguo y común.
- Bart Ehrman y otros lo sitúan más tarde y leen esa misma uniformidad como señal de un momento concreto de “edición” —cuando los cuatro empezaron a circular juntos como colección— en el que se les asignaron autores apostólicos para darles autoridad frente a otros evangelios en circulación.
En ninguna de las dos reconstrucciones el nombre procede del propio texto.
Lo que el texto dice de sus autores
Aunque los evangelios no se firman, su lengua y su forma de trabajar dejan un retrato indirecto del tipo de autor que los escribió.
El griego de Marcos. Marcos escribe un griego popular, de frases encadenadas con “y… y… y” (parataxis), con errores de estilo que a un lector culto le chirriaban. Usa palabras arameas y las traduce para su público —talitá kum, effatá, corbán, abbá, Gólgota—, lo que solo tiene sentido si ni él ni sus lectores hablan arameo. Y salpica el relato de latinismos de la vida militar y económica romana: kentyríon (centurión), legión, denario, speculátor (verdugo de la guardia). El autor y su público se mueven en un ambiente urbano de habla griega dentro del Imperio, no en una aldea de Galilea.
Mateo y Lucas corrigen a Marcos. Cuando reutilizan pasajes de Marcos, mejoran su gramática, suavizan las expresiones ásperas, recortan las redundancias y quitan detalles que podían resultar incómodos (por ejemplo, que Jesús “no podía” hacer milagros en Nazaret pasa a que “no hizo” muchos). Eso es lo que hace un redactor que tiene un texto delante y lo reelabora, no dos testigos independientes que recuerdan lo mismo por su cuenta.
Lucas se describe a sí mismo. El prólogo del tercer evangelio (Lucas 1:1-4) es la declaración de método más explícita del Nuevo Testamento, y también la admisión más clara de que su autor no es testigo presencial: dice que “muchos” han emprendido ya relatos antes que él, que el contenido se lo “transmitieron los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la palabra”, y que él lo ha “investigado todo con cuidado desde el origen” para escribirlo “en orden”. Escribe a partir de fuentes, y lo dice.
Juan es un caso aparte. El cuarto evangelio tiene costuras internas visibles: en 14:31 Jesús dice “levantaos, vámonos de aquí” y a continuación siguen tres capítulos más de discurso en el mismo sitio; el evangelio parece terminar en 20:30-31 y luego añade un capítulo 21 entero. Su vocabulario, su cristología y su forma de presentar a Jesús son muy distintos de los de los otros tres. La mayoría de los especialistas ve una obra compuesta por fases dentro de una tradición o una escuela, no la memoria continua de un solo hombre.
El problema sinóptico
Mateo, Marcos y Lucas —los “sinópticos”, porque pueden leerse en columnas paralelas— comparten episodios, el mismo orden en tramos largos y, a veces, frases idénticas palabra por palabra. Eso no se explica por una memoria común: hay dependencia literaria, unos copiando a otros.
El modelo mayoritario (hipótesis de las dos fuentes) sostiene que Marcos se escribió primero: es el más corto, el de peor griego y el que trae las lecturas “más difíciles” que los otros dos suavizan; y Mateo y Lucas, cuando se apartan del orden de Marcos, nunca coinciden entre sí, lo que se entiende si cada uno usó a Marcos por separado. Además de Marcos, Mateo y Lucas comparten un segundo bloque —sobre todo dichos de Jesús— que no está en Marcos; para explicarlo se postula una fuente perdida, la llamada Q (del alemán Quelle, “fuente”).
Una minoría seria (hipótesis de Farrer, defendida por Mark Goodacre) sostiene que Q no hace falta: si Lucas conoció el evangelio de Mateo, pudo tomar ese material directamente de él. El debate sigue abierto. Pero en cualquiera de las dos versiones, la conclusión de fondo es la misma: los evangelios sinópticos se copian unos a otros.
La fuente más antigua ya venía con problemas
El testimonio externo más temprano sobre el origen de los evangelios es el de Papías de Hierápolis (ca. 125), que no se conserva directamente sino en citas de Eusebio (Historia eclesiástica 3.39). Papías dice que Marcos fue “intérprete” (hermeneutés) de Pedro y escribió “con exactitud, pero no en orden” (ou táxei); y que “Mateo” compiló los dichos (tà lógia) en lengua hebrea, y cada uno los tradujo como pudo.
Ese testimonio, ya de segunda mano, no encaja del todo con los textos que tenemos: el “Mateo en hebreo o arameo” que describe Papías no puede ser el Evangelio de Mateo canónico, que está escrito en griego y que —como se ha visto— depende del griego de Marcos. Hacia el año 125 la tradición sobre la autoría de los evangelios ya está en circulación, pero es de oídas, tiene una función apologética (anclar cada evangelio a un apóstol o al discípulo de un apóstol) y no cuadra con la evidencia interna.
Qué sabemos
- Los cuatro evangelios canónicos no contienen una firma de autor en su texto.
- Los títulos “según Mateo/Marcos/Lucas/Juan” están fijados y son universales desde ca. 180 (Ireneo); su antigüedad anterior se discute (ca. 100–125 según Hengel; más tarde según Ehrman).
- Marcos es anterior a Mateo y a Lucas, que lo usan como fuente y mejoran su griego (consenso amplio).
- El autor de Lucas-Hechos declara que no es testigo y que trabaja a partir de relatos previos.
- El Evangelio de Juan muestra señales de composición por etapas.
Qué no sabemos
- Cuándo exactamente, dónde y por quién se añadieron los títulos con los nombres de autor.
- Si existió una fuente Q independiente o si el material común de Mateo y Lucas se explica sin ella.
- La identidad concreta de cada autor: sabemos qué perfil tenían (cristianos de habla griega, de segunda o tercera generación, con acceso a fuentes escritas), pero no sus nombres reales.
- Hasta qué punto las tradiciones que recogen se remontan, en última instancia, a testigos presenciales —cuestión tratada en el artículo complementario.
Qué fuentes existen
- Los cuatro evangelios, sin firma; el prólogo de Lucas 1:1-4 y la nota final de Juan 21:24 como autodescripciones indirectas del proceso de escritura.
- Papías de Hierápolis (ca. 125), vía Eusebio, Historia eclesiástica 3.39: la tradición más antigua sobre Marcos y “Mateo”, ya de segunda mano.
- Ireneo de Lyon, Adversus Haereses 3.1.1 (ca. 180): primera exposición clara y sistemática de las cuatro atribuciones.
- Los manuscritos (P52, P66, P75) para la cronología de los títulos.
Qué discuten los historiadores
El desacuerdo no es sobre si los textos son anónimos —lo son—, sino sobre qué antigüedad y qué valor tienen las atribuciones. Hengel y quienes le siguen defienden títulos tempranos y una cadena de transmisión corta y fiable; Ehrman y la posición mayoritaria ven las atribuciones como un desarrollo del siglo II con función apologética. Richard Bauckham, en una línea propia, sostiene que los evangelios conservan huellas deliberadas de fuentes concretas identificables por su nombre dentro del relato. Todos coinciden en que ningún evangelio es una obra firmada por su protagonista ni por un único testigo que se identifique.
De dónde viene la idea
Las atribuciones a Mateo, Marcos, Lucas y Juan tienen casi 1.900 años y forman parte de la liturgia, de los encabezados de todas las Biblias impresas y de la catequesis desde el siglo II. Sin el contexto de cuándo y por qué se fijaron esos nombres, es natural leerlos como la firma original del texto, y no como lo que la investigación reconstruye: una tradición eclesiástica posterior, añadida a unos escritos que circularon primero sin nombre de autor.
Fuentes
- Evangelio de Marcos (texto griego / traducciones críticas)
- Evangelio de Lucas (texto griego / traducciones críticas) — Prólogo, Lucas 1:1-4
- Evangelio de Juan y Cartas de Juan (texto griego / traducciones críticas) — Juan 21:24-25; 19:35
- Fragmentos de Papías de Hierápolis (vía Eusebio e Ireneo)
- Historia eclesiástica (Historia Ecclesiastica) — Historia eclesiástica 3.39.15-16
- Adversus Haereses (Contra las herejías), libro 3 — Adversus Haereses 3.1.1
- The Four Gospels and the One Gospel of Jesus Christ
- The Synoptic Problem: A Way Through the Maze
- How Jesus Became God: The Exaltation of a Jewish Preacher from Galilee
- Jesus and the Eyewitnesses: The Gospels as Eyewitness Testimony
Relaciones
- MENTIONS → ¿Los evangelios fueron escritos por testigos oculares? — Artículo complementario: aquel pregunta si los evangelios son relatos de testigos presenciales; este, quién los escribió y de dónde salen los nombres.
- MENTIONS → Evangelio de Marcos
- MENTIONS → Evangelio de Juan
- MENTIONS → Jesús de Nazaret
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Villa B., A. "¿Quién escribió los evangelios?". Atlas histórico, antropológico e interactivo de los cristianismos. Versión 0.1. Última revisión: 2026-09-03. https://cristianismos.com/es/articulos/quien-escribio-los-evangelios/